Acabo de terminar 'El asombroso viaje de Pomponio Flato', de Eduardo Mendoza. De un tirón, ¡genial! Lo recomiendo.
Los libros son uno de los pilares de mi cordura. Pero, a nada que uno sea una persona sana, no sólo buscará cordura en la lectura, si no también en muchas otras partes. ¿Dónde? No sé, en otras artes "totales", como la música o el saber rodearse de gente significativa y valiosa (cada cual tiene su escala para esto). Pero seguir cuerdo en un siglo tan loco como el nuestro si que es un gran "viaje" y, esto, me lleva de vuelta a Pomponio y el suyo.
Me he reído y he disfrutado de su ingenio como pude hacerlo con "La vida de Brian" o tantas otras cosas hechas con fino sentido del humor y talento. Es una parodia que supera lo parodiado. Con perdón, si ofendo a alguien, pero a su escala igual que "El Quijote" parodía las novelas de caballería esta parodia de novela histórica sale muy bien parada.
Por seguir este viaje literario, la obra está en primera persona, de forma epistolar. Es el carteo entre el propio Pomponio y un tal Fabio, al que cuenta las aventuras o desventuras de su viaje por los confines del Imperio romano del siglo I dC. Pomponio Flato es ingenioso hasta para perderse cosa que le sucede a menudo.
Como objetivo tiene la busqueda de unas aguas milagrosos de las que ha oído y leído. Pero tantos caldos y aguas prueba que su salud se resiente gravemente. Fuera de eso, alguien tan poco preocupado por las cosas prácticas necesariamente habría de ser pobre. Así es que el azar y la precariedad lo llevan a Nazaret. Allí no puede ser más oportuno, por que llega cuando falta poco para que sea ejecutado el carpintero del pueblo. Éste, el pacífico José, está preso y convicto por el brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar y sobrellevando tanto su pobreza de medios como de salud, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen ya que es contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero. Un niño tan singular y candoroso que hasta un legionario cruel lo quisiera adoptar. El niño está convencido de la inocencia de su padre, hombre tranquilo y poco hablador, que oculta, sin embargo, un gran secreto.
NO os cuento más. El resto es estilo, comicidad e ironía, bastante rigor histórico, pasajes de acción trepidante y laberintos a lo Jessica Fletcher, para construir una historia que uno agradece haber leído.
Por cierto, en la "página oficial" de Eduardo Mendoza en http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/mendoza/home.htm hay un link a las dos primeras páginas del libro.
Si alguien está de humor, que nos recomiende otro libro. Pero después del viaje de Pomponio sigo con más ganas de leer algo inteligente y con humor.
Por cierto, a los eruditos que pueblan el orbe les preguntaría yo si no sabrán quién será Flabio. No se lo puedo preguntar al propio Eduardo Mendoza, porque no encontré su correo. Pensando que todo esto está hilado con bastante rigor, alguien será. Descarto a Quinto Fabio, general romano que procuraba ganar sus batallas a base de mucha paciencia, pragmatismo y como poco a poco. Así, hasta que conseguía sus objetivos. Pero no, Quinto Fabio es al menos varios siglos anterior a todo esto. No sé lo suficiente de los Romanos como para elucubrar más. Igual alguien tiene mejor candidato. Agradezco cualquier ayuda.
Los libros son uno de los pilares de mi cordura. Pero, a nada que uno sea una persona sana, no sólo buscará cordura en la lectura, si no también en muchas otras partes. ¿Dónde? No sé, en otras artes "totales", como la música o el saber rodearse de gente significativa y valiosa (cada cual tiene su escala para esto). Pero seguir cuerdo en un siglo tan loco como el nuestro si que es un gran "viaje" y, esto, me lleva de vuelta a Pomponio y el suyo.
Me he reído y he disfrutado de su ingenio como pude hacerlo con "La vida de Brian" o tantas otras cosas hechas con fino sentido del humor y talento. Es una parodia que supera lo parodiado. Con perdón, si ofendo a alguien, pero a su escala igual que "El Quijote" parodía las novelas de caballería esta parodia de novela histórica sale muy bien parada.
Por seguir este viaje literario, la obra está en primera persona, de forma epistolar. Es el carteo entre el propio Pomponio y un tal Fabio, al que cuenta las aventuras o desventuras de su viaje por los confines del Imperio romano del siglo I dC. Pomponio Flato es ingenioso hasta para perderse cosa que le sucede a menudo.
Como objetivo tiene la busqueda de unas aguas milagrosos de las que ha oído y leído. Pero tantos caldos y aguas prueba que su salud se resiente gravemente. Fuera de eso, alguien tan poco preocupado por las cosas prácticas necesariamente habría de ser pobre. Así es que el azar y la precariedad lo llevan a Nazaret. Allí no puede ser más oportuno, por que llega cuando falta poco para que sea ejecutado el carpintero del pueblo. Éste, el pacífico José, está preso y convicto por el brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar y sobrellevando tanto su pobreza de medios como de salud, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen ya que es contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero. Un niño tan singular y candoroso que hasta un legionario cruel lo quisiera adoptar. El niño está convencido de la inocencia de su padre, hombre tranquilo y poco hablador, que oculta, sin embargo, un gran secreto.
NO os cuento más. El resto es estilo, comicidad e ironía, bastante rigor histórico, pasajes de acción trepidante y laberintos a lo Jessica Fletcher, para construir una historia que uno agradece haber leído.
Por cierto, en la "página oficial" de Eduardo Mendoza en http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/mendoza/home.htm hay un link a las dos primeras páginas del libro.
Si alguien está de humor, que nos recomiende otro libro. Pero después del viaje de Pomponio sigo con más ganas de leer algo inteligente y con humor.
Por cierto, a los eruditos que pueblan el orbe les preguntaría yo si no sabrán quién será Flabio. No se lo puedo preguntar al propio Eduardo Mendoza, porque no encontré su correo. Pensando que todo esto está hilado con bastante rigor, alguien será. Descarto a Quinto Fabio, general romano que procuraba ganar sus batallas a base de mucha paciencia, pragmatismo y como poco a poco. Así, hasta que conseguía sus objetivos. Pero no, Quinto Fabio es al menos varios siglos anterior a todo esto. No sé lo suficiente de los Romanos como para elucubrar más. Igual alguien tiene mejor candidato. Agradezco cualquier ayuda.
Un saludo.

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