Es muy triste tener que decirlo, pero acabo de enterarme por el diario "Finanzas.com" que los Simpsons han perdido su casa.
Parece que en el último capítulo de la serie (emitido en EEUU el pasado domingo por la FOX) también ellos han sido víctimas de la crísis de las hipotecas basura. Lo siento enormemente, porque se suman a la dramática situación que viven ahora muchas otras familias.
No quiero pecar de chismoso, pero en el caso de nuestros amigos de Springfield fue porque su hipoteca entró "en mora" por impago.
Según «Finanzas.com", al dia siguiente de haber celebrado una gigantesca fiesta de carnaval, financiada con el segundo crédito sobre su casa", llega a casa de los Simpson una carta avisando de la revisión de su hipoteca a tipo variable. La cuota mensual subió por las nubes, ruina, discusiones y para qué queremos más.
No he podido hablar aun con la sensata Marge (está sin teléfono, internet, y domicilio fijo), pero me huelo que Homer Simpson interceptó la carta antes que ella la viese. Se agobiaría hasta el infinito y tras su típico "mósquis" escondería la cabeza en el suelo como las avestruces. Luego probablemente buscaría la salida en el fondo de una jarra de cerveza rodeado de los habituales del Bar de Moe. Total, que la casa acabó subastada y, ¡oh sorpresa!, la compra Ned Flanders.
Tenéis el resto de los detalles aquí: http://www.finanzas.com/noticias/economia/2009-03-10/98899_casa-simpsons-ejecutada-impago.html
Por salir de esta triste historia y mientras que los Simpson caen en desgracia, o lo que es peor, en manos de los bien-intencionados circuitos de caridad de los EE.UU, aprovecho para deciros que he escrito a la NASA para que, en adelante, envíen en sus sondas espaciales todas las temporadas de Los Simpson y Futurama.
Con todos mis respetos, pero que se dejen ya de estampar discos de platino y oro con grabaciones de Mozart, saludos en 300 idiomas, con el peso atómico del hidrógeno escrito en binario y ese ridículo grabado pseudo-renacentista de un hombre y una mujer. ¿Qué imagen sacaría alguien de nosotros si recibe eso? Probablemente que somos un magnifico desayuno o carne para su despensa.
Si de verdad queremos que una civilización extraterrestre pueda decidir si nos debe evitar, o conocer y salvarnos de nosotros mismos (para qué tomarnos la molestia si no), el disquito de platino definitivamente no es el mejor camino. Al contrario, mejor que los Simpson y la tripulación de Futurama sean nuestros embajadores. Enviar en las sondas espaciales esta condensación de nuestras glorias y miserias es más útil que nada de lo que hayamos fabricado hasta ahora. Palidecen inventos como las escaleras automáticas, los microchips o el velcro.
Si sobrasen algunos Gigabytes de memoria en las sondas, se puede mejorar esta iniciativa adjuntando también algunos de los mejores episodios de la serie "Vaca y Pollo" (quienes no la conozcan ya pueden considerarse desafortunados). Este añadido no es apresurado, ni nada de eso. Considero que alien (alguien) que hace un viaje tan largo, rodeado de aparatos tan delicados y costosos, debe saber que aquí tenemos niños. Vaca y Pollo, en animación, son dos arquetipos de niño muy descriptivos. Avisar de la existencia de algo como los niños es propio de almas nobles. Incluso aunque la xeno-tecnología nos parezca magia y resulte ser indestructible e inmune a la exposición al oxígeno, radiaciones o las bacterias, hay que evitar que nos manden algún delegado extraterrestre endeble y bien intencionado, que no aguante el trato que nos dan nuestros pequeños demonios.
Todo esto le dije a la NASA, con la mejor de mis intenciones. Espero ansioso su respuesta porque sé que aprecian estos aportes.
Pensar en el Macro Cosmos a veces también te hace conectar con lo diminuto, el microcosmos. Así que, metidos en faena, aprovecho para comentar que tengo aún a medio redactar una carta al Ministro de Educación y ciencia comunicándole otra maravillosa idea para las Universidades.
Con el mismo ánimo, ¿no creéis que podríamos sacarle partido a este material de animación de inmenso valor pedagógico? En Sociología y Psicología se ahorarrían muchos millones de euros si los estudiantes estudiaran la Humanidad (o la falta de la misma) vista como se ve en Los Simpson y Futurama. Nadie ha fabricado jamás microscopio más potente o penetrante que los dibujos y guiones de Matt Groening (y producido por James L. Brooks). Los estudiantes sufrirán bastante menos así y sus carreras saldrían más baratas. Tanto, que el título que se les otrorga al final podría ser más grande, gordo y bonito. De hecho podríamos usar para ello los discos de platino y oro que la NASA ya no debería seguir enviando a troche y moche al espacio.
El que me conoce sabe que me preocupo mucho por el futuro. El mio e incluso el de los que vengan. Por eso, antes de que alguna crisis global o glaciación nos barra del planeta también cabría enterrar, convenientemente, todas estas series de dibujos en algún lugar del planeta para que en un lejano futuro sepan quiénes fuimos y a dónde llegamos. Aunque sólo sea por caridad.
En fin. No quiero alargar esto más y aprovecho para despedirme y pedir, una vez más, que me contéis cómo os trata la vida, cómo le vais dando sentido a la existencia o respuesta a vuestras necesidades. Ciao.
Parece que en el último capítulo de la serie (emitido en EEUU el pasado domingo por la FOX) también ellos han sido víctimas de la crísis de las hipotecas basura. Lo siento enormemente, porque se suman a la dramática situación que viven ahora muchas otras familias.
No quiero pecar de chismoso, pero en el caso de nuestros amigos de Springfield fue porque su hipoteca entró "en mora" por impago.
Según «Finanzas.com", al dia siguiente de haber celebrado una gigantesca fiesta de carnaval, financiada con el segundo crédito sobre su casa", llega a casa de los Simpson una carta avisando de la revisión de su hipoteca a tipo variable. La cuota mensual subió por las nubes, ruina, discusiones y para qué queremos más.
No he podido hablar aun con la sensata Marge (está sin teléfono, internet, y domicilio fijo), pero me huelo que Homer Simpson interceptó la carta antes que ella la viese. Se agobiaría hasta el infinito y tras su típico "mósquis" escondería la cabeza en el suelo como las avestruces. Luego probablemente buscaría la salida en el fondo de una jarra de cerveza rodeado de los habituales del Bar de Moe. Total, que la casa acabó subastada y, ¡oh sorpresa!, la compra Ned Flanders.
Tenéis el resto de los detalles aquí: http://www.finanzas.com/noticias/economia/2009-03-10/98899_casa-simpsons-ejecutada-impago.html
Por salir de esta triste historia y mientras que los Simpson caen en desgracia, o lo que es peor, en manos de los bien-intencionados circuitos de caridad de los EE.UU, aprovecho para deciros que he escrito a la NASA para que, en adelante, envíen en sus sondas espaciales todas las temporadas de Los Simpson y Futurama.
Con todos mis respetos, pero que se dejen ya de estampar discos de platino y oro con grabaciones de Mozart, saludos en 300 idiomas, con el peso atómico del hidrógeno escrito en binario y ese ridículo grabado pseudo-renacentista de un hombre y una mujer. ¿Qué imagen sacaría alguien de nosotros si recibe eso? Probablemente que somos un magnifico desayuno o carne para su despensa.
Si de verdad queremos que una civilización extraterrestre pueda decidir si nos debe evitar, o conocer y salvarnos de nosotros mismos (para qué tomarnos la molestia si no), el disquito de platino definitivamente no es el mejor camino. Al contrario, mejor que los Simpson y la tripulación de Futurama sean nuestros embajadores. Enviar en las sondas espaciales esta condensación de nuestras glorias y miserias es más útil que nada de lo que hayamos fabricado hasta ahora. Palidecen inventos como las escaleras automáticas, los microchips o el velcro.
Si sobrasen algunos Gigabytes de memoria en las sondas, se puede mejorar esta iniciativa adjuntando también algunos de los mejores episodios de la serie "Vaca y Pollo" (quienes no la conozcan ya pueden considerarse desafortunados). Este añadido no es apresurado, ni nada de eso. Considero que alien (alguien) que hace un viaje tan largo, rodeado de aparatos tan delicados y costosos, debe saber que aquí tenemos niños. Vaca y Pollo, en animación, son dos arquetipos de niño muy descriptivos. Avisar de la existencia de algo como los niños es propio de almas nobles. Incluso aunque la xeno-tecnología nos parezca magia y resulte ser indestructible e inmune a la exposición al oxígeno, radiaciones o las bacterias, hay que evitar que nos manden algún delegado extraterrestre endeble y bien intencionado, que no aguante el trato que nos dan nuestros pequeños demonios.
Todo esto le dije a la NASA, con la mejor de mis intenciones. Espero ansioso su respuesta porque sé que aprecian estos aportes.
Pensar en el Macro Cosmos a veces también te hace conectar con lo diminuto, el microcosmos. Así que, metidos en faena, aprovecho para comentar que tengo aún a medio redactar una carta al Ministro de Educación y ciencia comunicándole otra maravillosa idea para las Universidades.
Con el mismo ánimo, ¿no creéis que podríamos sacarle partido a este material de animación de inmenso valor pedagógico? En Sociología y Psicología se ahorarrían muchos millones de euros si los estudiantes estudiaran la Humanidad (o la falta de la misma) vista como se ve en Los Simpson y Futurama. Nadie ha fabricado jamás microscopio más potente o penetrante que los dibujos y guiones de Matt Groening (y producido por James L. Brooks). Los estudiantes sufrirán bastante menos así y sus carreras saldrían más baratas. Tanto, que el título que se les otrorga al final podría ser más grande, gordo y bonito. De hecho podríamos usar para ello los discos de platino y oro que la NASA ya no debería seguir enviando a troche y moche al espacio.
El que me conoce sabe que me preocupo mucho por el futuro. El mio e incluso el de los que vengan. Por eso, antes de que alguna crisis global o glaciación nos barra del planeta también cabría enterrar, convenientemente, todas estas series de dibujos en algún lugar del planeta para que en un lejano futuro sepan quiénes fuimos y a dónde llegamos. Aunque sólo sea por caridad.
En fin. No quiero alargar esto más y aprovecho para despedirme y pedir, una vez más, que me contéis cómo os trata la vida, cómo le vais dando sentido a la existencia o respuesta a vuestras necesidades. Ciao.

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