Que un jubilado lleve viviendo más de ocho años en su coche, porque no puede pagar el alquiler de una vivienda, es un hecho que debería ponernos en pie de guerra a todos. Los detalles los podeís leer en el blog blog.enalquiler.com y en la web de OndaCero.
Pero lo que ya me revuelve del todo las tripas es saber que más de uno pensará que Jesús Robles, el jubilado, vive así "porque quiere".
Hice el experimento de preguntar a bastante gente y, efectivamente, hay quien piensa así. Coseché verdaderas "flores de humanidad y comprensión" al preguntar. En general vi también la dificultad que tenemos los que estamos mejor instalados para ponernos en la piel del otro.
No hace al caso transcribir literalemente los comentarios porque todos los hemos oído: opiniones sobre Cáritas y sus ayudas; sobre que ese tipo de personas son unos inadaptados; que con esa edad ya debería estar en una residencia; "uuuuuy esos se lo beben todo, yo no les doy nada por eso"... "acaban siendo un peligro para sí mismos", etc etc.
A mi aun me queda lejos la jubilación, pero no me cuesta ponerme en su lugar partiendo de los hechos. Mirad su foto. Es un hombre aseado, dinámico y con ganas de seguir disfrutando de la vida. Lleva ocho años viviendo en su coche. Restando significa que empezó a los 67. Pero probablemente antes ya daría algunos tumbos. Alguna historia habrá que lo explique.
Otro dato. Con los 546 euros mensuales que recibe de pensión es obvio que no puede pagar el alquiler de una vivienda. Pero en Valencia el precio de las habitaciones en pisos compartidos se llevarían la mitad o más de lo que gana al mes. Por otra parte la gente prefiere alquilar a estudiantes, veraneantes o gente más jóven.
No es cierto que la Administración tenga soluciones de larga duración para acoger a gente sin hogar estable o que pase por esa situación una temporada larga.
Me apostaría una cena a que esta situación se gestó antes de que Jesús Robles se jubilase. ¿Cómo vas a meter a un pre (o recién) jubilado en una Residencia? (eso suponiendo que hubiera plazas). Así que alguien ayer mismo era útil para trabajar de cocinero, levantarse todos los dias, etc; y, hoy, le dan el papel con el status de jubilado para que ya, desde mañana, lo mandamos al asilo a vegetar. Eso mata el psiquismo de cualquiera. No niego que hay muchas instituciones que ofrecen una buena estancia y cuidados esmerados, pero ¿qué cuestan?, ¿para qué edades y condiciones físicas están pensadas?
La verdadera historia es que Jesús Robles, antiguo cocinero, se pasea cada día por las calles de Benidorm bien arregladito, vestido con traje y corbata. En su Renault Clio adaptado como hogar donde tiene lo que necesita. Mantiene allí su ropa limpia y ordenada, junto a los recuerdos de toda su vida. Se acostumbró a vivir con lo imprescindible. “Tengo que llevar la ropa a la lavandería, me aseo en un camping y me suelo afeitar en una gasolinera. A mí nadie me da nada”, comenta Jesús Robles (todo según las fuentes antes citadas).
¿Por qué antes de inventar el supuesto de que es un alienado, o un avinotado, o que no quiere que la Administración se ocupe de él, no inventamos la verdadera historia humana que falta?
Echaré una ayudita que uno ha pasado lo suyo. Probablemente habrá recorrido muchos pasillos y llamado a muchas puertas antes de acabar viviendo en su Clio. Seguramente su entorno le habrá ayudado, pero ni tanto ni suficiente. IIncluso tu hija te puede decir "Mira Papá, yo no soy la solución a todos tus problemas" y lo triste es que tiene razón. Triste porque él como padre si fue la respuesta a todas tus necesidades durante mucho tiempo. Al menos fue su vocación. Pero es verdad, tu gente te puede alojar un mes, o seis, pero poco más. Se entiende: "todos tenemos problemas" y "la verdadera solidaridad está delegada en el Estado y sus insituciones, que para eso pagamos impuestos".
Inventemos que no lo tiene fácil para seguir teniendo fé en si mismo y en los demás. Que ha de apañárselas para evitar que le roben incluso lo poco que tiene. Inventémosle allí con su Renault Clio, cuidando de su mecánica para que le dure y buscando a la noche un lugar por las calles menos transitadas donde aparcar su casa.
No quiero estigmatizar a mi hipotético lector. Si has llegado hasta aquí sensibilidad no te falta, je je. Esto no es una bronca para nadie. Pero insisto de nuevo en lo de inventar . En cuanto a la forma en que te lo cuento, es que sólo sé decírtelo de este modo.
La próxima vez que te cruces con alguien así o escuches de un caso parecido, no dejes de imaginar cosas, ¡no te cortes! Al revés, es bueno, porque te ayuda a ponerte en su pellejo. Humaniza la imagen, acércala a lo que te podría pasar a ti o a los tuyos. Pero no imagines situaciones en la dirección de la pereza, de la caída, del desdén, de la falta de auto-estima etc etc. Esas son las consecuencias finales. La gente no comienza así. Así hubiera acabado Jesús si no hubiera tenido su buen ánimo.
Si inventas, invéntate cómo, por circunstancias fortuítas que superan tu capacidad de respuesta o previsión, puede cualquiera acabar así. Divorcios, despidos, quiebras, embargos, malas inversiones, cosechas anegadas o secas, crisis, etc. Eso y sus combinaciones. Muy actual todo. Invéntate también qué cosa se puede hacer y comer con sólo 546 euros en un país tan caro como el nuestro (hay quien tiene menos aun).
Invéntate cómo pasarías el día para no desesperarte y seguir entretenido. Qué hacer y en qué creer para que levantarte siga siendo una opción mejor que "desear quedarse dormido eternamente". Invéntate unos hijos o familia que no pueden hacer nada, invéntate que casi nadie se deja vencer, sin más, por las circunstancias.
Invéntate a ti mismo o a alguien de tus mayores pasando por eso, visualízales pasando frio y temor. Haz un plano-secuencia mental donde veas a Jesús (o a ti), la vispera de su calvario, descartando de todas sus cosas con cuáles se queda porque no hay sitio para más y no puede cargar con todo. Preguntándose porqué le tocó esa suerte si fue igual de útil socialmente que el resto de la gente. "¿Por qué yo, por qué a mi?"
Sin dramatizar. Este ejercicio tiene sentido. Si inventas, hazlo para responder con humanidad o para tener las cosas claras, no para tranquilizar tu conciencia imaginando que es un caso de transhumancia voluntaria y etilizada con vino en Tetra-brik (y por tanto con tu martillo de juez y acusador sentencies "Pum-pum, culpable, asi que no es cosa mía salvarle").
Si inventas siguiendo todas estas recomendaciones, algo quedará claro en ti. Sabrás qué hacer o qué decir cuando alguien desdeña la mala suerte de esa gente. Desde ese momento tu estarás en el lado correcto. Al menos tendrás una imagen más correcta, sólo queda que te apetezca hacer algo (esta entrada en mi blog es un intento).
Por cierto. Decía la noticia que si te cruzases con Jesús Robles por la calle nunca podrías imaginar que vive en un coche. Tantas ganas de seguir en la brecha tiene este buen hombre que hace un mes que se ha casado. Ahora sueña con poder compartir un techo con su esposa, que trabaja como interna en una casa ya que finalmente, el Instituto Valenciano de Vivienda le ha concedido un piso y espera ansiosamente la entrega de las llaves. Pero esos ocho años y pico años han sido un riesgo demasiado grande para el psiquismo de una persona. Nuestra sociedad no debería correr ese riesgo. Imagina cuántas oportunidades caben en esos ocho años para lo irremediable, lo irreversible. Imaginémoslas, indignémonos y actuemos en consecuencia.
Gracias por seguir hasta el final. Un saludo.
Pero lo que ya me revuelve del todo las tripas es saber que más de uno pensará que Jesús Robles, el jubilado, vive así "porque quiere".
Hice el experimento de preguntar a bastante gente y, efectivamente, hay quien piensa así. Coseché verdaderas "flores de humanidad y comprensión" al preguntar. En general vi también la dificultad que tenemos los que estamos mejor instalados para ponernos en la piel del otro.
No hace al caso transcribir literalemente los comentarios porque todos los hemos oído: opiniones sobre Cáritas y sus ayudas; sobre que ese tipo de personas son unos inadaptados; que con esa edad ya debería estar en una residencia; "uuuuuy esos se lo beben todo, yo no les doy nada por eso"... "acaban siendo un peligro para sí mismos", etc etc.
A mi aun me queda lejos la jubilación, pero no me cuesta ponerme en su lugar partiendo de los hechos. Mirad su foto. Es un hombre aseado, dinámico y con ganas de seguir disfrutando de la vida. Lleva ocho años viviendo en su coche. Restando significa que empezó a los 67. Pero probablemente antes ya daría algunos tumbos. Alguna historia habrá que lo explique.
Otro dato. Con los 546 euros mensuales que recibe de pensión es obvio que no puede pagar el alquiler de una vivienda. Pero en Valencia el precio de las habitaciones en pisos compartidos se llevarían la mitad o más de lo que gana al mes. Por otra parte la gente prefiere alquilar a estudiantes, veraneantes o gente más jóven.
No es cierto que la Administración tenga soluciones de larga duración para acoger a gente sin hogar estable o que pase por esa situación una temporada larga.
Me apostaría una cena a que esta situación se gestó antes de que Jesús Robles se jubilase. ¿Cómo vas a meter a un pre (o recién) jubilado en una Residencia? (eso suponiendo que hubiera plazas). Así que alguien ayer mismo era útil para trabajar de cocinero, levantarse todos los dias, etc; y, hoy, le dan el papel con el status de jubilado para que ya, desde mañana, lo mandamos al asilo a vegetar. Eso mata el psiquismo de cualquiera. No niego que hay muchas instituciones que ofrecen una buena estancia y cuidados esmerados, pero ¿qué cuestan?, ¿para qué edades y condiciones físicas están pensadas?
La verdadera historia es que Jesús Robles, antiguo cocinero, se pasea cada día por las calles de Benidorm bien arregladito, vestido con traje y corbata. En su Renault Clio adaptado como hogar donde tiene lo que necesita. Mantiene allí su ropa limpia y ordenada, junto a los recuerdos de toda su vida. Se acostumbró a vivir con lo imprescindible. “Tengo que llevar la ropa a la lavandería, me aseo en un camping y me suelo afeitar en una gasolinera. A mí nadie me da nada”, comenta Jesús Robles (todo según las fuentes antes citadas).
¿Por qué antes de inventar el supuesto de que es un alienado, o un avinotado, o que no quiere que la Administración se ocupe de él, no inventamos la verdadera historia humana que falta?
Echaré una ayudita que uno ha pasado lo suyo. Probablemente habrá recorrido muchos pasillos y llamado a muchas puertas antes de acabar viviendo en su Clio. Seguramente su entorno le habrá ayudado, pero ni tanto ni suficiente. IIncluso tu hija te puede decir "Mira Papá, yo no soy la solución a todos tus problemas" y lo triste es que tiene razón. Triste porque él como padre si fue la respuesta a todas tus necesidades durante mucho tiempo. Al menos fue su vocación. Pero es verdad, tu gente te puede alojar un mes, o seis, pero poco más. Se entiende: "todos tenemos problemas" y "la verdadera solidaridad está delegada en el Estado y sus insituciones, que para eso pagamos impuestos".
Inventemos que no lo tiene fácil para seguir teniendo fé en si mismo y en los demás. Que ha de apañárselas para evitar que le roben incluso lo poco que tiene. Inventémosle allí con su Renault Clio, cuidando de su mecánica para que le dure y buscando a la noche un lugar por las calles menos transitadas donde aparcar su casa.
No quiero estigmatizar a mi hipotético lector. Si has llegado hasta aquí sensibilidad no te falta, je je. Esto no es una bronca para nadie. Pero insisto de nuevo en lo de inventar . En cuanto a la forma en que te lo cuento, es que sólo sé decírtelo de este modo.
La próxima vez que te cruces con alguien así o escuches de un caso parecido, no dejes de imaginar cosas, ¡no te cortes! Al revés, es bueno, porque te ayuda a ponerte en su pellejo. Humaniza la imagen, acércala a lo que te podría pasar a ti o a los tuyos. Pero no imagines situaciones en la dirección de la pereza, de la caída, del desdén, de la falta de auto-estima etc etc. Esas son las consecuencias finales. La gente no comienza así. Así hubiera acabado Jesús si no hubiera tenido su buen ánimo.
Si inventas, invéntate cómo, por circunstancias fortuítas que superan tu capacidad de respuesta o previsión, puede cualquiera acabar así. Divorcios, despidos, quiebras, embargos, malas inversiones, cosechas anegadas o secas, crisis, etc. Eso y sus combinaciones. Muy actual todo. Invéntate también qué cosa se puede hacer y comer con sólo 546 euros en un país tan caro como el nuestro (hay quien tiene menos aun).
Invéntate cómo pasarías el día para no desesperarte y seguir entretenido. Qué hacer y en qué creer para que levantarte siga siendo una opción mejor que "desear quedarse dormido eternamente". Invéntate unos hijos o familia que no pueden hacer nada, invéntate que casi nadie se deja vencer, sin más, por las circunstancias.
Invéntate a ti mismo o a alguien de tus mayores pasando por eso, visualízales pasando frio y temor. Haz un plano-secuencia mental donde veas a Jesús (o a ti), la vispera de su calvario, descartando de todas sus cosas con cuáles se queda porque no hay sitio para más y no puede cargar con todo. Preguntándose porqué le tocó esa suerte si fue igual de útil socialmente que el resto de la gente. "¿Por qué yo, por qué a mi?"
Sin dramatizar. Este ejercicio tiene sentido. Si inventas, hazlo para responder con humanidad o para tener las cosas claras, no para tranquilizar tu conciencia imaginando que es un caso de transhumancia voluntaria y etilizada con vino en Tetra-brik (y por tanto con tu martillo de juez y acusador sentencies "Pum-pum, culpable, asi que no es cosa mía salvarle").
Si inventas siguiendo todas estas recomendaciones, algo quedará claro en ti. Sabrás qué hacer o qué decir cuando alguien desdeña la mala suerte de esa gente. Desde ese momento tu estarás en el lado correcto. Al menos tendrás una imagen más correcta, sólo queda que te apetezca hacer algo (esta entrada en mi blog es un intento).
Por cierto. Decía la noticia que si te cruzases con Jesús Robles por la calle nunca podrías imaginar que vive en un coche. Tantas ganas de seguir en la brecha tiene este buen hombre que hace un mes que se ha casado. Ahora sueña con poder compartir un techo con su esposa, que trabaja como interna en una casa ya que finalmente, el Instituto Valenciano de Vivienda le ha concedido un piso y espera ansiosamente la entrega de las llaves. Pero esos ocho años y pico años han sido un riesgo demasiado grande para el psiquismo de una persona. Nuestra sociedad no debería correr ese riesgo. Imagina cuántas oportunidades caben en esos ocho años para lo irremediable, lo irreversible. Imaginémoslas, indignémonos y actuemos en consecuencia.
Gracias por seguir hasta el final. Un saludo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario